Doce monos

Si llego a encontrarme conmigo de pequeño, me contaré que puedo hallar respuestas a casi todas las preguntas. Que las matemáticas no son tan difíciles; el sexo tampoco. Que una infinitud de monos puede tipografear cualquier best-seller. Que "asere" no es un conjunto de monos. Que Tatá no es para siempre. Y que hay tantos oportunistas como personas dispuestas a callar rechinando la lengua contra los dientes.

Aunque ahora recuerdo que hace varios años tropecé con un hombre de ojos llorosos que estuvo como 5 minutos sin parar de recitarme que las matemáticas se escriben con letra de molde, que los best-seller son para personas dispuestas a leer cualquier cosa, lo de "asere" tiene algo que ver con sexo, demostrarle mi cariño a Tatá no es tan difícil y que hay un montón de monos dientudos que se pasan todo el día rechinándole a la lengua.

1 notas:

casper dijo...

de acuerdo, cada cosa se aprende a su debido tiempo.
es que todo lo demas genera paradojas espacio-temporales que podrian dar al traste con el mensaje y el mensajero, o bien replicarse en un moebius dejandote atrapado en un vaiven infinito entre dos personalidades diferentes.

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